Para crear la identidad de este proyecto, servicio de chef privado y catas de vino, partimos de una premisa: cocinar es un acto de amor, asociado al bienestar, la satisfacción y el encuentro. La elección del nombre “Luisina” pone en valor a la persona detrás del proceso, resaltando la humanidad y la calidez que definen su propuesta gastronómica. A partir de este concepto, diseñé el branding completo, desde el logo hasta sus aplicaciones visuales, transmitiendo cercanía y una impronta única.